Por otra parte, el consumo interno sufrió un fuerte impacto negativo, registrando un desplome del 14,0% anual en el primer cuatrimestre. El consumo per cápita cayó a 46,2 kilos al año, lo que equivale a una pérdida de 3,4 kilos por habitante en la comparación interanual. Este retroceso se explica por las fuertes subas previas en el precio de los cortes y por el hecho de que los salarios volvieron a crecer por debajo de la inflación general desde fines de 2025.
Finalmente, en materia de precios, el mes de abril mostró signos de estabilización y ajuste. En el Mercado de Cañuelas, la hacienda en pie promedió los $3.528 por kilo vivo, lo que significó una baja mensual del 4,9% y un retroceso del 7,4% respecto al récord de febrero. En los mostradores, tras meses de fuertes aumentos, el rubro de carnes y derivados interrumpió su tendencia alcista con una leve baja promedio del 0,2% mensual, destacándose las caídas en el asado (-1,5%) y la nalga (-0,7%). Esto ayudó a desacelerar la inflación interanual del sector cárnico al 47,8%, en un contexto donde el IPC general del Gran Buenos Aires aumentó un 2,8% mensual, manteniendo la inflación interanual de la región en un 32,6%.















