La Argentina es uno de los países líderes en el uso de GNC vehicular, con un parque de 1,51 millones de autos. Sin embargo, hoy el sector está pasando por una situación compleja debido a la combinación de una serie de factores. El de mayor peso es la escasa diferencia que existe ahora entre el precio de la nafta súper ($ 1.200 el litro) y el del gas ($ 620 el promedio del país).
Para que la conversión se justifique, el gas -que hoy es 50% más barato que la nafta- tiene que ser mucho más barato, una diferencia de al menos 60%. En esta inercia, en los últimos 10 años, las conversiones pasaron de unas 15.000 mensuales a las actuales 4 o 5.
La problemática del GNC fue eje central de la Convención Latinoamericana de Empresarios de Combustibles (CLAEC), que arrancó el miércoles pasado en Buenos Aires. Allí, delegaciones de 12 países de América latina, empresarios de estaciones de servicio, funcionarios y representantes de las principales petroleras abordaron distintos temas, entre ellos las potenciales estrategias a seguir para mitigar la crisis del GNC.
Juan Manuel Rumin, vicepresidente de CESGAR, la cámara de estaciones de servicio y garages de Rosario, repasó algunas de las razones que derivaron en esta “meseta compleja” por la que atraviesa el sector: “Los cambios en la forma de contratación de gas, la actualización de las tarifas, la poca brecha entre los precios de los combustibles, el cambio de hábito pospandemia (la gente utiliza menos el auto) y la renovación del parque automotor (salen autos nuevos y no se convierten a gas)».
«Todo se combinó y fue desincentivando el uso del GNC”, señala. Y da un ejemplo: “Mientras en los últimos 10 años, el parque de autos livianos subió 40% en el país, los de gas, cayeron 11% en el mismo lapso». Y en el último año, esta situación que los empresarios intentan revertir se profundizó.
Hoy, hay 2.100 estaciones de servicio de gas y 1.500 talleres de conversiones. Para los usuarios, se trata de una inversión (instalar el equipo) que demanda unos $ 1,5 millones. Es decir, debe justificarse, según la cantidad de kilómetros que realice el auto.
Entre las propuestas que se tejieron en la convención, acerca de cómo potenciar el mercado, figuraron la posibilidad de “trabajar para adecuar el marco normativo a la actualidad”. Esto significa que, por ejemplo, las estaciones dejen de pagar gastos que tenían hace 20 años para asegurarse el suministro del combustible y que hoy, con la mejora en la capacidad de transporte, se podrían quitar», explica Rumin .
“Otro punto, agrega, tiene que ver con el mix de cuencas. Hoy, no es necesario que se pague un costo tan elevado si el gas viene de distintas cuencas. Eso debe adecuarse a la realidad actual”, sugiere. “Hoy, a partir del desarrollo de Vaca Muerta, el precio del gas es mucho menor que cuando se importaba de Bolivia. Por eso, es necesario que se sincere el mercado según lo que ocurre en la práctica”, resume.
Otra expectativa que mantiene el sector de las estaciones de servicio es el tratamiento que le dé el Senado a una iniciativa que busca reducir la brecha de precios del GNC entre el interior y el AMBA, donde los valores son sensiblemente más bajos.
El proyecto tiene como objetivo eximir del impuesto al transporte de gas por redes al rubro del GNC, dado que podría significar un repunte en la demanda para las provincias beneficiadas.