La investigación, difundida por especialistas en comportamiento humano y publicada en Nature Human Behaviour, analizó cómo las similitudes entre las personas influyen en la elección de pareja y desafió una de las ideas más repetidas sobre el amor romántico: que “los opuestos se atraen”.
Los resultados mostraron que las parejas tienen, por lo general, muchas más características en común de lo que se pensaba. En millones de casos analizados, la tendencia dominante fue compartir valores, hábitos, nivel educativo, estilo de vida y hasta ciertos rasgos físicos.
Qué descubrió el estudio
Los investigadores analizaron distintos estudios y observaciones vinculadas a la formación de parejas, reuniendo datos de más de un siglo y millones de relaciones.
El objetivo fue evaluar si las personas realmente tienden a enamorarse de alguien opuesto a ellas o si, por el contrario, existe una tendencia marcada hacia la similitud. Los resultados indicaron que entre el 82 % y el 89 % de los rasgos observados presentaban coincidencias entre ambos miembros de la pareja.

Es decir, compartían con frecuencia creencias políticas, nivel educativo, hábitos de consumo, actitudes religiosas, edad de ciertas experiencias de vida e incluso algunas características físicas.
Según los especialistas, estas coincidencias suelen facilitar la convivencia, la comunicación y la construcción de proyectos comunes.
Por qué las similitudes podrían favorecer las relaciones
Los especialistas explican que los vínculos afectivos suelen fortalecerse cuando existen valores compartidos y estilos de vida compatibles.
Cuando dos personas tienen hábitos parecidos, objetivos similares o formas cercanas de ver el mundo, pueden resolver mejor conflictos cotidianos, tomar decisiones conjuntas y sostener acuerdos a largo plazo.
Además, los entornos compartidos suelen favorecer el encuentro entre personas parecidas, ya sea por cercanía geográfica, círculos sociales o intereses comunes.
Por este motivo, los investigadores señalan que la atracción no suele surgir del contraste extremo, sino de puntos en común que generan conexión y entendimiento mutuo.
Otros factores que influyen en la elección de pareja
El estudio también destaca que la formación de parejas depende de múltiples factores vinculados al entorno social, emocional y cultural. Entre ellos se encuentran:
- la proximidad geográfica;
- los espacios compartidos de estudio o trabajo;
- los valores personales;
- los hábitos cotidianos;
- la compatibilidad de proyectos de vida;
- la atracción física y emocional.
Según los especialistas, promover encuentros en contextos afines puede aumentar la probabilidad de formar vínculos duraderos.
Los investigadores concluyeron que, aunque existen excepciones y algunos rasgos donde las diferencias no afectan la relación, la creencia de que los opuestos se atraen estaría sobreestimada. En la mayoría de los casos, son las similitudes las que moldean la dinámica de la atracción humana y sostienen los vínculos en el tiempo.

















