Cabe destacar que las precipitaciones que comenzaron a ocurrir en forma continua y abundante desde finales del verano hasta el mes de mayo permitieron la recuperación del cultivo, que venía sufriendo las altas temperaturas y la ausencia de humedad. Muchos planteos de soja de primera se vieron afectados, pero la buena performance de las sojas de segunda permitió la compensación.
Con respecto a la cosecha, el inicio se vio demorado por coincidir con una etapa lluviosa, que afectó las condiciones de piso de los lotes. Sin embargo, esta situación no impactó de forma relevante en la calidad del material cosechado ni en pérdida de lotes por inaccesibilidad.
De este modo, la 2025/2026 puede considerarse una excelente campaña, con rendimientos por provincia que superaron los promedios de los últimos 10 años.










