Prestar atención a la preservación de los alimentos, es vital para evitar complicaciones de salud todo el año. No obstante, la temporada estival requiere ciertos cuidados específicos a la hora de manipular, conservar y consumir frutas, lácteos y embutidos, entre otros.
Las enfermedades transmitidas por los alimentos (ETA) constituyen un importante problema de salud a nivel mundial. Son provocadas por el consumo de agua o alimentos contaminados con microorganismos o parásitos, o bien por las sustancias tóxicas que aquellos producen. Las estadísticas indican que prácticamente el 40 por ciento de los brotes de ETA reportados en la Argentina ocurren en el hogar, y aumentan en épocas de temperaturas elevadas, lo que favorece el desarrollo de microorganismos que pueden provocar estas enfermedades.
Para evitarlas durante las vacaciones, el Ministerio de Salud de Entre Ríos y el Instituto de Control de Alimentación y Bromatología (ICAB), sugieren tomar recaudos a la hora de preparar las viandas y conservarlas para ser consumidas de manera segura. Y ante síntomas como diarrea, vómitos, fiebre o dolor abdominal, se recomienda consultar de manera oportuna al equipo de salud del establecimiento más cercano.
Extremar las medidas de higiene, preparación y conservación de los alimentos durante la temporada de verano es clave para proteger la salud, especialmente de niñas, niños, personas mayores y quienes presentan enfermedades crónicas. Asimismo es fundamental, siempre y en todo momento del año, mantener una correcta y fresca hidratación durante el día, en especial durante las actividades al aire libre.
Medidas para prevenir enfermedades transmitidas por alimentos
Durante la compra, se recomienda comenzar por los productos no perecederos y dejar para el final carnes, pescados, aves, lácteos y congelados, verificando que éstos se mantengan a la temperatura indicada y conservarlos de la manera más inmediata posible. También se debe tener cuidado de no descongelar los alimentos a temperatura ambiente: sólo en heladera o microondas, seguido de cocción inmediata.
Por otra parte, es fundamental el uso de agua segura (potable) para el lavado de manos, utensilios, frutas y verduras, y para preparar hielo, bebidas y mamaderas. En lo que respecta a la higiene, lavarse las manos con frecuencia y limpiar adecuadamente las superficies y utensilios de la cocina, son acciones que contribuyen a evitar posibles contagios de enfermedades y también contaminaciones cruzadas de alimentos. Éstos deben estar completamente cocidos, principalmente si se trata de carnes y aves.
Las frutas y verduras deben ser lavadas cuidadosamente antes de consumirlas para así reducir riesgos microbiológicos y químicos. Se recomienda evitar la compra y consumo de alimentos, bebidas o helados de procedencia desconocida o sin acceso a agua potable.
Asimismo, los alimentos listos para ser consumidos no deben permanecer fuera de la heladera por más de una hora. Las sobras, sin refrigeración, deben ser descartadas y bajo ningún aspecto se puede interrumpir la cadena de frío. Es por eso que se sugiere utilizar conservadoras con hielo y protegidas del sol al momento de trasladar los alimentos a playas, piletas o camping.
Respecto al consumo de huevos, es importante no comprarlos con la cáscara sucia o rota, y preservarlos en heladera, sin maple, separados de los alimentos listos para consumir. Además, deben ser lavados al momento de cocinarlos.

