Gran cantidad de uruguayenses de diferentes edades se plegaron a la marcha “Ni una menos” realizada este sábado por la tarde, en reclamo por el final de los feminicidios, como también por el cumplimiento activo de las leyes de protección a las mujeres.

La marcha “Ni una menos” movilizó a la ciudad desde las 17, mientras sucedía lo propio en toro el país, pero previamente se pudieron visitar deferentes stands de concientización, que instalaron desde el colectivo “Ni una menos” Concepción del Uruguay.

La movilización se desarrolló en torno a la plaza General Francisco Ramírez, con diferentes cánticos como “Yo sabía, yo sabía, que a los feministas los defiende la policía… y la justicia”, cuando hacían su paso frente a los edificios de la Jefatura y Tribunales.

Finalizada la marcha, se realizó la concentración en la “pirámide” del centro de la plaza, donde se dio lectura al documento único, de la jornada, donde hubo diferentes oradoras.

Documento Ni Una Menos

  • 3 de junio de 2017
  • Venimos a cada marcha deseando que sea la última. Llamamos a cada reunión de compañeras deseando que no haya más víctimas. Armamos comisiones, documentos, pedidos, vamos al juzgado, acompañamos a las víctimas de violencia de género, siempre deseando que esta vez sí la cosa cambié, que el Estado esté presente, la Justicia sea justa… Pero en estos últimos 5 meses nos mataron más de 100 veces, en el mes de abril nos mataron todos los días, y a nosotras el horror nos tocó tan de cerca que en la marcha de hoy nos falta Micaela.-
  • La negra fue. Es y será un emblema en la lucha por los derechos de las mujeres, especialmente de las mujeres más humildes. A la negra la asesinaron por luchar, por no dejarse violentar, porque no aceptó ser tomada como objeto del machismo. Le arrebataron la vida, llena de sueños y proyectos, llena de ganas de construir una patria más justa, con la convicción de transformar esta realidad todos los días.
  • A nosotras no nos mata el femicida, nos mata la sociedad que convalida la violencia machista e institucional todos los días. Nos mata la impunidad con que se maneja el Poder Judicial, las fuerzas de seguridad que reprimen como en las épocas más oscuras, nos mata gobiernos ausentes que desmantelan programas enteros y que no busca soluciones de fondo sino chivos expiatorios.-
  • Nos matan cuando la sociedad se calla al grito de una mujer que pide auxilio, cuando justifica la prisión de Higui, cuando consiente o justifica el dos por uno y se olvida que los genocidas también violaron, también mataron, torturaron y robaron los hijos de cientos de mujeres. Cuando se olvida que llegamos a ser un ejemplo mundial en materia de Derechos Humanos gracias a la lucha de las madres y abuelas… todas ellas mujeres.-
  • Seguimos transitando las calles con miedo, seguimos tomando precauciones porque siegue habiendo hombres que se creen con derecho a decirnos o hacernos lo que quieran. Seguimos soportando una sociedad que señala con el dedo al criminal y justifica por lo bajo actitudes machistas y discriminatorias, o estigmatiza y prejuzga, o no se compromete.-
  • Esa misma sociedad que nos dice lo que debemos hacer y no hacer con nuestros propios cuerpos. Que quiere negar que los derechos sexuales y reproductivos son Derechos Humanos, impidiendo el acceso a la salud, al ejercicio de la autonomía, a la libre sexualidad y a la maternidad como una elección en libertad y no una imposición social.
  • No somos una consecuencia de psicópatas sueltos, nuestras muertas no son casos aislados. Somos la consecuencia de la crisis económica, del recorte que también nos llegó a nosotras, del vaciamiento de programas de prevención y protección, de las diferencias salariales, de la discriminación política, de creencias religiosas arcaicas, de los medios que se horrorizan pero que a su vez incentivan el morbo, el maltrato, la cosificación.-
  • Pero de algo estamos seguras. No somos una estadística. No cometan la equivocación de pensar que solo somos una cifra. Porque Yohanna Carranza, Susana Benítez, Micaela García, Flavia Schiavo y tantas miles de mujeres que hoy ya no están no son sólo un número. Son vidas que fueron exterminadas por la violencia machista.
  • Pero de algo estamos seguras. Nosotras, las mujeres, estamos hermanadas y organizadas. Estamos y seguiremos estando en las calles, en las plazas de cada ciudad gritando, exigiendo DEJEN DE MATARNOS! No somos una estadística. Somos la rabia y la impunidad convertidas en lucha por nuestros derechos.
  • Exigimos:

– Declaración de Emergencia Nacional por Violencia de Género.

– Correcto cumplimiento de la Ley Nacional 26.485 de Protección Integral a las Mujeres.

– Celeridad en las causas judiciales

– Correcto funcionamiento de las instituciones gubernamentales responsables de la protección integral de los derechos de las mujeres.

– Capacitación y formación en perspectiva de género para funcionarios y agentes públicos.

– Equipos técnicos que garanticen la contención de las víctimas.

– Creación del hogar refugios para mujeres víctimas de violencia y sus hijos e hijas.

– La libertad y absolución de Higui bajo la figura de defensa propia

– Separación de la Iglesia del Estado

– Creación y reactivación de programas de violencia de género

– Fin de los travesticidios.

– Aplicación de la ley de educación sexual integral en todos los niveles de escolaridad.

– Aborto legal, seguro y gratuito.

– Desmantelamiento de las redes de trata con fines de explotación sexual

– Cumplimiento de la ley 26.813 para delitos contra la integridad sexual.

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