La excelencia de su producción y el estricto cumplimiento de las normas fitosanitarias, consolidan a la Argentina como uno de los principales exportadores de frutas finas a nivel mundial. La producción de contraestación representa una ventaja competitiva fundamental que permite abastecer de manera estratégica a los mercados del hemisferio norte.
Entre Ríos se posiciona como la unas de las principales provincias productoras de arándanos con envíos, desde la ciudad de Concordia, hacia destino como: Estados Unidos, España, Países Bajos, Alemania, Reino Unido, Brasil, Irlanda del Este y Canadá.
Según el destino, la exportación se complementa con protocolos fitosanitarios que pueden involucrar tratamientos estrictos para prevenir determinadas plagas en cámaras de bromurado o la aplicación de frío durante el tránsito.
Argentina cuenta actualmente con alrededor de 3.500 hectáreas destinadas a este cultivo, su producción se organiza geográficamente para cubrir un calendario de oferta extendido, utilizando variedades del grupo Southern Highbush adaptadas a cada clima.
La actividad comienza en el Noroeste (NOA), principalmente en Tucumán y Salta, durante los meses de agosto a octubre. Esta región es estratégica porque produce la «primicia» con variedades de maduración muy temprana como Snowchaser, que es la primera en salir al mercado, y Emerald, elegida por su gran tamaño. También se destacan Springhigh y Ventura, que permiten obtener fruta de alta calidad cuando hay poca oferta global.
Luego, el volumen principal se traslada al Noreste (NEA), con el eje en Entre Ríos (Concordia) y Corrientes entre septiembre y noviembre. Esta zona es el corazón productivo del país y utiliza una mezcla de variedades como Emerald, Star (muy valorada por su sabor) y nuevas incorporaciones como Kestrel y Flicker, que aseguran un rendimiento constante y una excelente aptitud para la exportación masiva.
Finalmente, la cosecha cierra en la región Centro, especialmente en Buenos Aires, desde octubre hasta diciembre. Gracias a su ubicación y clima un poco más fresco, aquí se destacan variedades como O’Neal, reconocida por ser una de las más dulces, y Legacy, que ofrece una fruta muy firme. Recientemente se han sumado Blue Ribbon y Ventura para abastecer con calibres grandes tanto al mercado interno como a los envíos de fin de temporada.
De esta manera, el arándano argentino se consolida como un producto estratégico que combina valor nutricional y seguridad, en el mercado de las frutas finas permitiendo a los consumidores de todo el mundo disfrutar de un alimento saludable y de excelencia.








