Entre Ríos está en cuarto lugar a nivel país. En 2009 había unas 7.500 madres y hoy son 25.000, de las que se obtienen 450.000 capones al mes.

Aunque 2018 no fue un año fácil para el sector de los productores porcinos, afectados severamente por la reforma tributaria, una prolongada sequía y la fuerte devaluación que registró el país, en lo que va de este año sus referentes destacan que existen indicadores de mayor crecimiento.

Sebastián Bouzada, integrante de la Cámara de Productores Porcinos de Entre Ríos (Capper), señaló a UNO que actualmente la provincia ocupa el cuarto lugar entre las principales productoras a nivel nacional, y que actualmente «hay unas 25.000 madres en producción, de las que se obtienen alrededor de 450.000 capones mensuales», cuando hasta 2009 el número de madres oscilaba las 7.500. Prácticamente la cantidad se triplicó y la actividad se expandió, especialmente hacia el consumo interno: «El 40% se destina al mercado entrerriano y el resto de la producción va a otras provincias. Son muy pocos productores los que exportan», dijo, y detalló: «En la provincia las que exportan son cuatro o cinco granjas que participan de un consorcio».

El lunes el presidente, Mauricio Macri, junto al secretario de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere, anunció durante una visita a un frigorífico de cerdos en Marcos Paz que por primera vez en la historia la Argentina exportará carne de cerdo a China, lo que genera expectativas en el sector, habida cuenta de la conveniencia de vender afuera con un dólar alto. Bouzada comentó que en la actualidad Rusia es uno de los países que está consumiendo carde de cerdo argentina, al igual que Hong Kong, y expresó que con China se abre ahora una buena posibilidad. A su vez, aclaró que si bien en los últimos años la cantidad de toneladas exportadas fue creciendo, todavía el volumen de Argentina es muy reducido.

Sobre esta cuestión, explicó: «Puntualmente, para exportar a China hoy hay tres plantas habilitadas en la Argentina. Si en Entre Ríos quisiéramos exportar a ese país o a cualquier otro, no tenemos ningún lugar donde contratar el servicio de matanza con los requerimientos exigidos y habilitado para ese fin. Y llevar el capón en pie a Buenos Aires y volver con las medias reses para acá es un problema logístico que hace inviable el negocio de la exportación, por lo menos para nosotros. Esa es la complicación que hay». No obstante, subrayó: «Si surge y es sustentable el mercado chino, seguramente se va a instalar y habilitar algún frigorífico con esas características en el territorio provincial, o va a haber inversiones para hacerlo».

 

De la granja a la góndola

Bouzada comentó que en Entre Ríos hay entre 180 y 210 productores porcinos, si bien aclaró que no hay datos estadísticos y que las cifras que manejan se basan en estimaciones de Capper, y señaló que «el 90% de la producción está concentrada en 50 o 60 granjas».

Sobre las dificultades que enfrentan quienes se dedican a esta actividad, analizó: «El tipo de cambio, las tasas y lo que refiere a la macroeconomía perjudican a este tipo de producciones intensivas, porque no se puede planificar o implementar una ampliación». Sin embargo, destacó: «Así y todo, se estima que la producción de capones va a seguir creciendo, porque hay muchos proyectos que venían desarrollándose y que todavía no están volcando todo el potencial productivo que tiene el mercado».

«Entre Ríos tiene la particularidad de que la mayoría de las granjas hacen producción intensiva, entonces tienen muy buenos números y creemos que productivamente es una de la provincias más eficientes», subrayó.

Acerca del circuito de producción, explicó que se trabaja con inseminación artificial. La gestación dura 116 días, hasta que nace una camada de entre seis y siete lechones. Pasan otros 170 días hasta que la granja efectúa la venta del capón en pie, ya pesado. «El productor lo vende con un peso de 110 a 115 kilos», refirió Bouzada, y contó que una vez faenado rinde un 82% y la res entera pesa 90 kilos aproximadamente. «Los productores venden a quien quieren y la formación del precio obedece bien a lo que es oferta y demanda», aclaró.

En referencia al consumo de carne de cerdo en el país, indicó que ha ido creciendo a razón de un kilo por año per cápita, y hoy ronda los 17 kilos. «Para el sector porcino es bueno que el vacuno demuestre esta dinámica de exportación que se dio en los últimos dos años, porque eso libera un consumo de carne que lo van a tomar el cerdo o el pollo. Hoy se consumen 42 kilos de pollo y vemos difícil que pueda crecer, y lo ideal sería que siga creciendo el consumo de cerdo».

Asimismo, aseguró: «A nivel mundial se consumen unos 25 kilos por persona anualmente en promedio, los chinos consumen muchísimo más cerdo que nosotros, igual que en Brasil o Estados Unidos; pero el argentino ha sido siempre consumidor de carne vacuna más que de cerdo, aunque esto se va a revirtiendo de a poco».

En este marco, juega a favor la implementación de sistemas de producción y de reproducción intensivos, principalmente en galpones cerrados. «Es la forma más eficiente de producción», sostuvo Bouzada, quien a la vez observó que en Paraná se incrementó la cantidad de carnicerías exclusivas de carne de cerdo y destacó la buena aceptación que tienen: «Se da sobre todo por un tema de precios, ya que la carne de cerdo sigue estando mucho más barata que la de vaca, y la de pollo se ha acercado mucho al valor de corte de cerdo, que en este último caso ofrece un montón de variedades de cortes que la carne avícola no tiene».

En este sentido, sostuvo: «El cerdo ofrece cortes económicos y algunos más caros, que van desde los 150 a los 220 pesos. También difiere según donde se haga la compra, porque en una cadena de supermercado hay determinados valores y en las carnicerías que venden solo cerdo se encuentran precios más baratos».

Por último, mencionó que hay una curva estacional en el consumo que empieza a subir en agosto y se relaciona sobre todo con la temperatura en esa época del año, y empieza a caer de nuevo en marzo. (UNO)