La Virgen que lloró sangre sigue convocando multitudes de creyentes en la Parroquia Santa Teresita de Paraná. Los estudios de laboratorio de la policía arrojaron que «es sangre humana la del rostro», conoció Códigos.

Algunos feligreses se acercan por curiosidad, pero la mayoría lo hace por fe y convicción. La Virgen «que lloró sangre» sigue convocando multitudes de creyentes a la Capilla del Santísimo, al fondo a la derecha de la Parroquia Santa Teresita del Niño Jesús. Allí está la representación de la madre de Jesús, detrás de un vidrio y con una cajita para recibir «intenciones» a sus pies. Por momentos, la capilla queda chica para tanta gente.

Están los que se quedan largo rato, los que simplemente pasan y se hacen la señal de la cruz, los que piden silencio cuando se eleva el murmullo, los que registran la imagen con el celular, y hasta alguna mujer que llora sentada en un banco. Cada tanto se eleva un rezo colectivo.

La fe sigue convocando a los fieles «que creen en esta manifestación». Desde la Iglesia se encaró una investigación para conocer si realmente la Virgen «llora sangre».

Es así que la dirección Criminalística «tomó la posta» y llevó adelante los estudios biológicos, tras el pedido del Arzobispado de Paraná.

El director de Criminalística, comisario General Ángel Iturria, contó a Códigos que la investigación «fue instada por el Arzobispo Monseñor Alberto Puiggari, que buscó profundizar en el caso. Hay cuestiones de fe, pero buscan saber objetivamente de qué se trata lo que pasó con la Virgen. Se quiere saber la verdad».

En un primer momento, Puiggari se comunicó con el capellán de la policía, consultándole si el área de Criminalística tenía el equipamiento necesario para investigar el caso. Le realizó una nota al Jefe de Policía, pidiéndole colaboración en la investigación y tras esto, «mandamos al personal, a la Iglesia, una bioingeniera tomó muestras de la sangre que tenía en el rostro y en el manto de la Virgen, y luego se analizaron en el laboratorio», relató.

Respecto de los resultados, Iturria especificó: «La mancha del manto no es sangre humana; pero la del rostro, sí es sangre humana. Se determinó que es de grupo 0».

«Como en toda investigación, pretendemos llegar al final. La interrupción en la gota de la sangre, y donde no la hay, nos llama la atención», puso relevancia Iturria.

Dijo que luego de este resultado, se le consultó «al bioquímico, para conocer si la estatua tiene cera y si eso podría haber interrumpido que la gota no se marque en esa zona».

«El siguiente paso será profundizar la investigación y hacer pruebas», aseguró. Al respecto acotó: «Lo próximo será hacer una experimentación con los mismos elementos, la misma estatua».

Dejó en claro que «la imagen no se movió del lugar en que está entronizada». Sí reconoció que «el padre Rausch nos pidió que no le extraigamos toda la sangre, que tomemos solo una parte».

Respecto a las dudas que genera el fenómeno, conjeturó: «Si alguien manipuló la situación, debería haber llevado algún conservante con esa sangre, para que vehiculice de la manera en qe ocurrió. Esta sangre ha sido conservada convenientemente, porque sino se hubiese coagulado antes de caer. No se podría dejar plasmado en el rostro» el rastro de sangre.

«Así como hay milagros, también hay otras cuestiones», resaltó el efectivo, agregando que quieren seguir investigando. «La mancha sale del lagrimal. Faltaría la fase de experimentación que queremos hacer con la estatua y con elementos de similares características, para reproducir las mismas condiciones», y así avanzar en el conocimiento objetivo de la situación, indicó. (El Once)

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