lunes 13 julio 2026

Cinco entrerrianos y una travesía en velero desde Concepción del Uruguay hasta Río de Janeiro

La tripulación partió desde Concepción del Uruguay con el objetivo de unir el faro Stella Maris con el Cristo Redentor y luego participar de una regata internacional.

Cinco entrerrianos navegan hasta Río de Janeiro a bordo del velero Cerostress, en una travesía de unos 2.500 kilómetros que comenzó en el puerto de Concepción del Uruguay.

La expedición tiene como objetivo unir simbólicamente el faro Stella Maris en La Histórica, con el Cristo Redentor del país vecino y, posteriormente, participar de la Semana Internacional de la Vela de Ilhabela, una de las competencias náuticas más importantes de Brasil.

Durante una entrevista con Elonce mientras navegaban por el océano Atlántico, la tripulación integrada por el capitán Hernán Chareun, Marcos Scolamieri, Juan Carlos Benítez, Camilo Ferbenza y Nicolás Nadal relataron que se encontraban a unos 180 kilómetros de Río de Janeiro y que esperan arribar durante la mañana del martes.

«Estamos a 180 kilómetros de Río. El mar está bastante movido, tenemos olas de unos cinco metros y alrededor prácticamente se ve solamente agua», describieron.

Cinco entrerrianos navegan hasta Río de Janeiro

Un viaje que nació de una regata y terminó siendo un desafío personal

La iniciativa surgió inicialmente por la intención de competir en la tradicional Semana Internacional de la Vela. Sin embargo, distintos inconvenientes mecánicos con otras embarcaciones modificaron los planes y dieron origen a un proyecto con un significado mucho más profundo.

«La idea surgió de un amigo que quería correr la regata. Después hubo problemas con el motor y también con otro barco donde íbamos a viajar. Ya estábamos embalados con la idea y surgió unir el faro Stella Maris con el Cristo Redentor», explicó uno de los tripulantes.

Además, reveló que el viaje representa una promesa personal luego de atravesar un delicado problema de salud.

«Tuve un problema de salud hace dos años, pero gracias a Dios pude salir adelante. Esta es una manera de agradecer a la Virgen y al Cristo Redentor. La excusa era la regata, pero terminamos haciendo este desafío que nos pareció mucho más importante», expresó.

Según indicaron, el cronograma incluso superó las expectativas iniciales.

«Venimos mejor de lo previsto. Calculamos que vamos a llegar dos días antes de lo que habíamos planificado», afirmaron.

Vida a bordo las 24 horas

La embarcación cuenta con tres camarotes, cocina, heladera, dos freezers y un baño, aunque el agua debe administrarse cuidadosamente durante toda la travesía.

«Siempre hay dos personas al timón: una gobierna el barco y la otra prepara el mate o el café. El resto descansa o cocina el desayuno, el almuerzo o la cena. También hacemos limpieza y orden. Así funcionamos las 24 horas y prácticamente no paramos nunca», contaron.

La única detención desde la partida fue para cargar combustible.

En total, el proyecto involucra a 14 personas entre quienes realizan el viaje de ida, los que participarán de la competencia y quienes integrarán la tripulación para el regreso a la Argentina.

 

Asado en medio del Atlántico y partidos del Mundial

Pese a encontrarse en plena navegación oceánica, los tripulantes aseguraron que pudieron seguir la actualidad deportiva gracias a la conexión a internet.

«Vimos los dos últimos partidos del Mundial. Los vivimos tan nerviosos como el resto de los argentinos. Lo único es que no podemos salir a festejar porque el barco nos limita un poco», comentaron entre risas.

Sobre la alimentación, contaron que preparan guisos, estofados y otras comidas que llevaron listas antes de partir; además el grupo llevó una parrilla especialmente adaptada para cocinar en navegación.

«Ya hicimos un asado. Es la forma más fácil de cocinar arriba de un velero. Una vez que prendés el carbón especial dura una hora y media y vas haciendo la carne. Es el mejor asado que podés comer», aseguraron.

Además, mencionaron que una vez que el cuerpo se adapta al movimiento, dormir ya no representa un problema.

Tras ocho días de navegación, la tripulación destacó el clima de compañerismo que mantienen durante el viaje.

«No hemos tenido ningún inconveniente entre nosotros. Nos distribuimos bien las tareas y cada uno hace lo que le corresponde. Nos respetamos y eso hace que todo funcione», señalaron.

 

El agradecimiento antes de arribar a Brasil

Antes de finalizar la entrevista, los tripulantes aprovecharon para enviar un mensaje a quienes acompañaron el proyecto desde tierra.

«Queremos agradecer a nuestras familias, a los amigos que colaboraron económicamente, prestaron cosas, aportaron ideas y nos fueron avisando cómo venía el viento desde tierra. También a toda la gente que fue a despedirnos al club el domingo. Fue muy emotivo para nosotros», manifestaron.

Luego de permanecer algunos días entre Río de Janeiro y Angra dos Reis, los navegantes participarán de la Semana Internacional de la Vela de Ilhabela antes de emprender el regreso hacia Concepción del Uruguay. Elonce

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