miércoles 21 octubre 2026

El mito insostenible de que el dragado del río Uruguay evitaría las inundaciones

Un dragado permite retirar sedimentos y mejorar la profundidad en sectores de un cauce, pero una obra para facilitar la navegación no equivale a una solución para impedir que una creciente afecte a una ciudad como Concordia.

Cada vez que el río Uruguay crece y avanza sobre sectores costeros de Concordia, no son pocos los que exigen dragar su cauce para evitar las inundaciones. Sin embargo, esa intervención no permite asegurar que el agua dejará de desbordar. Para comprender sus alcances es necesario distinguir qué se modifica con un dragado y qué factores intervienen en una creciente.

El área de Puertos del Estado nacional explica que el dragado consiste en retirar sedimentos ubicados en el lecho de un curso de agua, pero en un tramo y ancho específico. Su función habitual es mantener las condiciones necesarias para la navegación y el acceso a los puertos. En términos sencillos, se extraen materiales del fondo para recuperar o aumentar la profundidad de determinados sectores y facilitar la navegación.

Esto significa intervenir sobre una parte definida del cauce, según las dimensiones y el objetivo de cada proyecto. Profundizar un paso utilizado por embarcaciones no equivale a ampliar toda la capacidad de escurrimiento del río ni permite concluir que sus márgenes quedarán protegidas frente a cualquier creciente.

 

Qué puede cambiar al modificar el cauce

El manual “Inundaciones urbanas y cambio climático”, publicado en 2019 por la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, explica que las modificaciones del cauce pueden permitir que circule un mayor caudal para un mismo nivel del agua. Entre las intervenciones posibles menciona el dragado y la profundización del río, aunque advierte sobre sus costos e impactos ambientales.

Por lo tanto, tampoco sería correcto afirmar que el dragado nunca puede contribuir a reducir una inundación. La precisión es otra: sus resultados dependen de las características del curso de agua y del alcance de la intervención. Esa explicación general no demuestra que dragar un canal de navegación del Uruguay alcance para evitar los desbordes en Concordia.

También es necesario diferenciar profundidad, nivel y caudal. La profundidad es la distancia entre el fondo y la superficie; el nivel expresa la altura del agua respecto de una referencia; y el caudal indica el volumen que pasa por una sección en determinado tiempo. En síntesis, excavar un metro del fondo no significa que la superficie del río vaya a bajar automáticamente un metro.

 

El proyecto de CARU

En julio de 2023, la Comisión Administradora del Río Uruguay presentó los estudios ambientales y sociales de un proyecto para mejorar la navegación comercial desde el paralelo de las ciudad Paysandú-Colón, trpando hacia el norte, llegando a las vecinas Concordia y Salto. Según informó CARU, la propuesta buscaba aprovechar las condiciones naturales del río y realizar las mínimas intervenciones necesarias.

Aunque el tramo considerado abarcaba 128,5 kilómetros, el dragado propuesto se concentraba en 2,3 kilómetros del Paso San Francisco, frente a Colón. El diseño contemplaba convoyes integrados por un empujador y dos barcazas, con un calado máximo de ocho pies, equivalente a 2,44 metros, además de mejoras en la señalización. El calado es la profundidad que alcanza la parte sumergida de una embarcación.

El objetivo informado era superar restricciones para la navegación comercial. Por eso, ese proyecto no puede presentarse como una obra diseñada para evitar las inundaciones de Concordia: mejorar el paso de embarcaciones y reducir el riesgo de desbordes son objetivos diferentes, que requieren sus propias evaluaciones.

 

Reducir los daños requiere más de una medida

Las intervenciones sobre un río también deben considerar sus efectos ambientales. Un informe técnico registrado por el CONICET sobre el dragado del Paraná identifica, entre los aspectos estudiados, el aumento de la turbidez, la deposición del material extraído y la posible remoción de sedimentos con contaminación. Se trata de factores que deben analizarse para cada obra, sin trasladar automáticamente los resultados de un río a otro.

Frente a las inundaciones, el manual nacional incorpora además medidas como el ordenamiento territorial, los sistemas de alerta temprana y los planes de contingencia. Esas herramientas permiten actuar sobre la exposición de la población y organizar la respuesta ante el avance del agua.

Por todo ello, presentar el dragado como una solución suficiente para terminar con las consecuencias de las crecientes carece de respaldo en los antecedentes citados. Puede ser una herramienta para mejorar la navegación y, en determinadas condiciones, modificar el escurrimiento. Pero asegurar que impedirá los desbordes del Uruguay exige una demostración técnica específica que no puede reemplazarse por la idea de que un río más profundo necesariamente dejará de inundar sus costas.

Diario Río Uruguay

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