martes 4 agosto 2026

Granja Tres Arroyos busca evitar la quiebra: venderá tres unidades en Entre Ríos y abre la puerta a nuevos socios

Granja Tres Arroyos presentó un plan para reestructurar una deuda superior a los US$350 millones. Contempla sumar inversores, vender activos (entre ellos tres unidades en Entre Ríos), renegociar compromisos con bancos y proveedores y conseguir más de US$115 millones para evitar la quiebra.

Granja Tres Arroyos inició el proceso de reestructuración financiera más importante de sus más de 50 años de historia. La empresa, líder de la industria avícola argentina, elaboró un plan para evitar la quiebra que incluye la incorporación de nuevos socios, la venta de activos por al menos US$30 millones (entre ellos tres establecimientos ubicados en Entre Ríos) y la renegociación de una deuda que supera los US$350 millones.

El objetivo inmediato consiste en obtener más de US$115 millones para garantizar la continuidad operativa y recuperar la confianza de acreedores, proveedores e inversores.

La propuesta fue diseñada por Valo Columbus, la división de banca de inversión del Banco de Valores, y comprende a las compañías Granja Tres Arroyos, Wade y Avex. El documento reconoce que la estructura financiera del grupo llegó a un punto crítico y que resulta indispensable rediseñar completamente el esquema de financiamiento para asegurar la continuidad de la empresa.

La decisión representa un punto de inflexión para una compañía que durante décadas fue considerada uno de los grandes casos de éxito de la agroindustria nacional, dio a conocer IProfesional. La misma organización que logró consolidarse como la mayor productora y exportadora avícola del país hoy reconoce que necesita una transformación profunda para sostener su actividad.

 

De un modelo de expansión a una compleja crisis financiera

Durante más de cinco décadas, Granja Tres Arroyos desarrolló un esquema de integración vertical que le permitió controlar prácticamente toda la cadena productiva. Produce alimento balanceado, cría reproductoras, incuba pollitos, administra granjas de engorde, procesa aves en plantas frigoríficas, elabora productos con mayor valor agregado y abastece tanto al mercado interno como a distintos destinos de exportación.

Ese crecimiento también estuvo impulsado por la adquisición de nuevas empresas y establecimientos industriales, entre ellos Avex, lo que fortaleció su presencia en distintas provincias y amplió considerablemente su capacidad de producción. Gracias a esa estrategia, la compañía llegó a posicionarse como la principal empresa avícola del país y una de las mayores exportadoras del sector alimenticio argentino.

Sin embargo, la estructura industrial que durante años representó una ventaja competitiva terminó convirtiéndose en uno de sus mayores desafíos. En los últimos meses comenzaron a hacerse visibles conflictos laborales, atrasos con proveedores, dificultades para cumplir compromisos financieros y crecientes obligaciones fiscales, un escenario que finalmente derivó en la elaboración de un plan integral de rescate.

 

Conseguir más de US$115 millones, el primer objetivo

El informe elaborado por Valo Columbus plantea que la empresa necesita obtener una inyección inmediata de liquidez superior a los US$115 millones. Según el diagnóstico, sin esos recursos resultará muy difícil atravesar el proceso de reestructuración y sostener la actividad cotidiana.

Para alcanzar ese objetivo, Granja Tres Arroyos diseñó una estrategia basada en cuatro pilares.

El primero consiste en obtener nuevas líneas de financiamiento destinadas al capital de trabajo. El segundo apunta a desprenderse de parte de su patrimonio mediante la venta de activos considerados no estratégicos.

El tercer eje prevé negociar anticipos comerciales con grandes clientes para acelerar el ingreso de fondos, mientras que el cuarto (considerado el más relevante por la propia empresa) propone incorporar uno o más inversores capaces de aportar alrededor de US$45 millones entre capital y deuda. En conjunto, estas herramientas permitirían reunir los recursos necesarios para estabilizar la operación y afrontar el proceso de reorganización financiera.

 

La histórica decisión de abrir la empresa a nuevos socios

Uno de los aspectos más trascendentes del plan es que Granja Tres Arroyos dejó abierta la posibilidad de incorporar nuevos accionistas.

Para una empresa que históricamente permaneció bajo el control de la familia De Grazia, la decisión representa un cambio profundo en su estrategia empresarial. Hasta ahora, el crecimiento siempre había sido financiado manteniendo el control familiar, pero la magnitud de la crisis llevó a reconsiderar esa política.

En paralelo, el grupo busca mejorar la utilización de su infraestructura industrial mediante la modalidad de fazón, un esquema ampliamente utilizado en la industria alimenticia por el cual una empresa produce para terceros utilizando instalaciones ya existentes. La intención es incrementar la actividad de plantas que actualmente no operarían a plena capacidad y generar ingresos adicionales sin realizar nuevas inversiones.

 

Una deuda superior a los US$350 millones

La necesidad de conseguir recursos responde al tamaño del pasivo acumulado. El documento reconoce compromisos financieros, comerciales e impositivos superiores a los US$350 millones, distribuidos entre numerosos acreedores.

Entre ellos aparecen entidades financieras como Rabobank, Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Banco Nación, BICE, BBVA, Santander, Banco Provincia, Supervielle, Credicoop, Galicia y Bibank, además de fideicomisos financieros, pagarés bursátiles y otros instrumentos utilizados para financiar distintas etapas del crecimiento del grupo.

La deuda también involucra a proveedores de granos, laboratorios, empresas veterinarias, transportistas, productores integrados, vacunadores, compañías energéticas y numerosos prestadores que participan de la operatoria diaria. A ello se suman importantes compromisos tributarios con ARCA y organismos fiscales provinciales. Esa diversidad explica por qué la empresa optó por una reestructuración integral y no únicamente por refinanciar créditos bancarios.

 

Cuatro propuestas para que los proveedores cobren

El plan contempla distintos esquemas para que los acreedores comerciales elijan cómo recuperar sus créditos. La primera alternativa propone una quita del 75% del capital y el pago del saldo restante en doce cuotas mensuales con una tasa de interés reducida. La segunda disminuye la quita al 50% y refinancia el resto de la deuda en un plazo de dos años.

La tercera opción elimina cualquier reducción del capital, aunque extiende los pagos durante siete años, mientras que la cuarta está dirigida a proveedores estratégicos mediante una facilidad sindicada respaldada por garantías reales. A cambio, la empresa les solicita continuar abasteciendo de materias primas e insumos durante el período más complejo de la reestructuración, una condición que busca evitar interrupciones en la producción.

Tres establecimientos de Entre Ríos podrían venderse

Para generar caja en el corto plazo, Granja Tres Arroyos también proyecta desprenderse de parte de su patrimonio. Dentro del listado aparecen la planta de deshidratados ubicada en Zárate, un tambo en Santa Elena, el establecimiento de producción porcina de Bella Vista, la planta Becar de Concepción del Uruguay y la planta Wade I de Ezeiza. La intención es obtener al menos US$30 millones mediante desinversiones.

De ese modo, Entre Ríos concentra tres de las cinco unidades incluidas en el plan: el tambo de Santa Elena, el establecimiento porcino de Bella Vista y la planta Becar de Concepción del Uruguay. El documento aclara que no necesariamente todas serán vendidas, sino que integran el conjunto de activos susceptibles de ser negociados para fortalecer la posición financiera del grupo.

 

Fideicomisos, hipotecas y exportaciones para respaldar el rescate

Consciente del esfuerzo que exige a sus acreedores, la empresa también diseñó un esquema de garantías destinado a fortalecer la credibilidad de la propuesta. Entre las herramientas previstas figura la constitución de un fideicomiso de garantía al que serán cedidos derechos de cobro provenientes de contratos comerciales y futuras exportaciones.

Los fondos generados por esos negocios serían administrados por un fiduciario independiente y destinados prioritariamente al pago de quienes adhieran al plan de reestructuración.

Además, algunos tramos de la deuda podrían contar con hipotecas de primer grado sobre activos del grupo. Incluso se contempla utilizar exportaciones futuras hacia mercados como China, la Unión Europea y Chile como respaldo adicional, siempre que esas operaciones puedan concretarse en los próximos años.

 

El éxito dependerá de bancos, proveedores e inversores

La continuidad del proceso no dependerá únicamente de las decisiones de la empresa. El plan requiere la adhesión de la totalidad de los acreedores financieros garantizados, de los acreedores sin garantía y de una elevada proporción de proveedores comerciales para que la reestructuración pueda implementarse en los términos previstos.

Además, será indispensable conseguir el financiamiento previsto y cumplir una serie de condiciones económicas antes del cierre definitivo de la operación. La empresa admite que ese respaldo externo será determinante para sostener el negocio durante los próximos meses, publicó IProfesional.

Como alternativa, el documento contempla avanzar con un Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE) si las negociaciones no alcanzan el consenso esperado. Ese escenario refleja que la empresa busca contar con una vía adicional para evitar la paralización del proceso y mantener abierta la posibilidad de reorganizar financieramente a una de las compañías más emblemáticas de la industria alimenticia argentina.

El resultado dependerá ahora de la respuesta de bancos, proveedores, organismos fiscales y potenciales inversores, cuyo acompañamiento será decisivo para el futuro de Granja Tres Arroyos.

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