Daniel Aviles, un constructor de 37 años, se convirtió en el primer ciudadano de Gualeguaychú en ser donante de médula ósea no emparentado. Le salvó la vida a un bebé de 2 años.

Está acostumbrado a levantar una pared desde cimientos firmes y esa lógica la aplica solidariamente cada día de su vida.

Daniel habla con las palabras necesarias. Está trabajando en una construcción en el medio del campo, cerca de Gualeguaychú y parece un hombre simple. Sin embargo, desde el 18 de julio pasado un gesto lo transformó en alguien especialmente solidario.

Esta es la historia de vida de un constructor de esperanzas y sueños, es la historia del primer donante de médula ósea no emparentado de la ciudad de Gualeguaychú que le salvó la vida a un bebe argentino de dos años. Su protagonista es Daniel Avilés, un padre de cuatro hijos, de 40 años y cuya profesión es albañil.

«La experiencia personal fue muy gratificante porque es algo especial poder ayudar a alguien. El 18 de julio viajé al Hospital Alemán, en Recoleta, porque me llamaron unos días antes de INCUCAI y me citaron a una entrevista donde me explicaron que yo era compatible con ese nene. Me preguntaron si aceptaba ser donante y accedí de inmediato», explicó Daniel.

«Después me pidieron que me acercara al Banco Único de Sangre del Hospital Centenario para tomar otras muestras y hacer los análisis complementarios. Al recibir los resultados, tuve que viajar a Buenos Aires para hacerme una serie de estudios. Salió todo bien y podía ser donante», contó.

DONAR VIDA EN VIDA

Sobre el proceso de donación, Daniel detalló que «no hubo ninguna operación, es todo por medio de la sangre. Primero me aplicaron unas inyecciones durante cinco días para que mi médula produzca más células madres para donarle al chico. Ese día me colocaron una vía en cada brazo, pasaba la sangre por una máquina que ‘filtraba’ las células madres y la sangre volvía a mi cuerpo por el otro brazo. Las células quedaban en una bolsita con capacidad para 330 mililitros, que era lo necesario».

«Todo eso duró tres horas y no sentí ningún dolor, ni tuve que tomar ninguna medicación o alimentación especial. Trabajé hasta el día previo, con la recomendación de no golpearme los brazos y, al otro día de la donación, volví a la obra a seguir trabajando», repasó Daniel Avilés.

Daniel viajó al Hospital Alemán sin ningún gasto y, ese mismo día, pudo regresar a Gualeguaychú: «A Buenos Aires viaje con una amiga y con mi hija de 17 años, aunque siempre estuve acompañado por una persona de INCUCAI. Me parece muy bueno que siendo padre pueda mostrar un gesto de solidaridad. Cuando me contaron que podía ser donante, lo primero que pensé fue que ese nene podría ser cualquiera de mis hijos y, por supuesto, no lo dudé. Tengo tres hijas de 17, 16, 13 y un varón de 8 años, y creo que es un buen ejemplo para ellos para que tomen conciencia», reflexionó Daniel en un alto que se hizo en la construcción de cimientos.

UNA LABOR INCANSABLE CON UNA RECOMPENSA ENORME

La historia de Daniel es posible gracias a un trabajo silencioso, cotidiano y constante del Banco Único de Sangre del Hospital Centenario Gualeguaychú: su responsable Luis Castillo, el respaldo del director Hugo Gorla y cada uno de los trabajadores que ponen amor, dedicación y esfuerzo en esa área.

Una de esas personas es Claudia Arteaga, técnica de Hemoterapia, que desde hace 13 años está a cargo de fidelizar donantes para el Registro Nacional del Médula Ósea que depende de Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante [INCUCAI], al que adhiere CUCAIER, y donde el Hospital Centenario que fue uno de los pioneros en integrar esa entidad en la provincia junto con el Masvernat de Concordia.

«Lo importante de pertenecer al Registro se plasma cuando un paciente necesita un trasplante de médula ósea, que en general son niños o adolescentes. Primero hay que buscar en el núcleo familiar, pero allí sólo un 25 por ciento de las personas son compatibles. El 75 por ciento restante de las donaciones dependen de la gente que está anotada en el Registro Nacional», precisó Arteaga.

«La característica principal de donar médula es ‘donar vida en vida’ a través de nuestra sangre. En este caso puntual es un donante que lo fidelizó el Banco Único del Centenario y cuando vino a donar se le preguntó si quería pertenecer al Registro, contestó que sí, completó un consentimiento informado y así sus datos genéticos están disponibles a nivel mundial», puntualizó la técnica en Hemoterapia.

Al respecto, Claudia Arteaga agregó que «al abrir una búsqueda se compara con esos datos disponibles y el donante puede ser de cualquier parte del mundo. Nuestro donante se realizó la extracción en julio y, según el Registro Nacional de Médula, él es el primer donante de Gualeguaychú, que no pertenece al núcleo familiar o está emparentado al receptor de las células madres».

Al igual que Daniel Avilés, todo el equipo del Hospital siguió de cerca el proceso hasta que fuera considerado exitoso: «El resultado fue satisfactorio. Por lo establecido en el Comité de Ética de INCUCAI, tanto el donante como el receptor, si lo desean y después de un año podrán tomar contacto entre sí», aclaró Arteaga.

 

LA GRANDEZA DE UN GESTO

Asimismo, resaltó que «Daniel debe tomar conciencia del gesto que concretó y la ciudad también porque es sumamente importante. Es una aguja en un pajar encontrar un donante compatible y, a veces, sólo existe un único donante para ese enfermo que está esperando su trasplante».

Respecto a cómo se concreta la donación, Claudia enumeró que «cuando se trata de células madres el donante se traslada al sitio donde se hará la extracción y, de acuerdo al lugar donde se llevará adelante el trasplante sea en el país o el exterior, se diseña un operativo de transporte similar al de una ablación de órganos y tejidos».

Claudia Arteaga también puntualizó que «la extracción de células madres se hace sobre la médula ósea, que es el tejido esponjoso que se encuentra en el centro de los huesos. Se conecta a una máquina que se llama por aférisis que rescata las células madres y devuelve al cuerpo del donante los glóbulos rojos, blancos y plaquetas».

Actualmente en nuestra ciudad, la ONG Donar en Vida se encarga de la difusión de esta temática, como antes lo hacía un proyecto de la Facultad de Bromatología de la Universidad de Entre Ríos que estaba a cargo de Cecilia Trigo.

Hay que resaltar que la sensibilización de la población es vital para tener cada vez más donantes al Registro Nacional que administra el Banco Único de Sangre. Esa misma sensibilidad que sintió Daniel Avilés al ser convocado por INCUCAI. Esa nobleza de dar vida en vida, de construir sueños, alegrías y emociones en otro al que aún no conoce. Mil gracias, Daniel!.

Prensa Hospital Centenario Gualeguaychú