La sensibilidad al dolor no se produce solo en las fibras nerviosas de la piel, sino también en un órgano sensible al dolor recientemente descubierto. La novedad podría tener impacto en el desarrollo de nuevos analgésicos.

El dolor es una causa común de sufrimiento que resulta en un coste sustancial para la sociedad. Una de cada cinco personas en el mundo experimenta dolor constante por alguna u otra razón, lo que motiva la continua necesidad de encontrar nuevos analgésicos. Pese a ello, la sensibilidad al dolor es también necesaria para la supervivencia y tiene una función protectora: su función es la de provocar las reacciones reflejas que eviten que nos hagamos daño, como la de alejar la mano instintiva y automáticamente cuando la acercamos a una llama o nos cortamos con un objeto afilado, así reflejó la novedad National Geographic.

Hasta el momento se sabía que la percepción de una señal dolorosa estaba asociada a la existencia de unas neuronas especializadas en la recepción del dolor denominadas nociceptores. Ahora, un grupo de investigadores del Instituto Karolinska, en Suecia, ha descubierto un nuevo órgano sensorial que puede detectar daños mecánicos dolorosos. Los resultados del la investigación se recogen en el artículo titulado Specialized cutaneous Schwann cells initiate pain sensation publicado en agosto por la revista Science.

El órgano en cuestión estaría formado por un conjunto de células gliales con múltiples y largas protuberancias que colectivamente forman un órgano similar a una malla dentro de la piel. Las llamadas células gliales forman parte del tejido nervioso y complementando a las neuronas, a la vez que dándoles soporte, son capaces de percibir los cambios ambientales.

El estudio describe este recién descubierto órgano, cómo está organizado junto con los nervios sensibles al dolor en la piel; y cómo la activación del órgano produce los impulsos eléctricos en el sistema nervioso que motivan reacciones reflejas y la experiencia de dolor. Las células que componen el órgano son muy sensibles a los estímulos mecánicos, lo que explica cómo pueden participar en la detección de pinchazos y presión. Además, en sus experimentos, los investigadores también bloquearon el órgano y vieron una disminución de la capacidad de sentir dolor.

«Nuestro estudio muestra que la sensibilidad al dolor no se produce solo en las fibras nerviosas de la piel, sino también en este órgano sensible al dolor recientemente descubierto. El descubrimiento cambia nuestra comprensión de los mecanismos celulares de la sensación física y puede ser importante en la comprensión del dolor crónico «, explica Patrik Ernfors, profesor del Departamento de Bioquímica y Biofísica Médica del Instituto Karolinska y autor principal del estudio.

Hasta el momento se había pensado que el dolor se iniciaba exclusivamente por la activación de terminaciones nerviosas libres en la piel. En contraste con este paradigma, el descubrimiento de este órgano podría abrir la puerta a una manera completamente distinta de comprender como los seres humanos percibimos los estímulos externos en general, y el dolor en particular, lo que también podría tener un gran impacto en el desarrollo de nuevos analgésicos que puedan mejorar sustancialmente la vida de millones de personas en el mundo.

El Entre Ríos

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