La producción lechera no logró repuntar en Entre Ríos y cayó un 15%

Según el Ministerio de Agroindustria, hubo un recupero a nivel país. Sin embargo, tamberos advierten que la situación tiende a agravarse.

A nivel país son tiempos difíciles para los productores lecheros, quienes enfrentan en la actualidad el desafío de hacer frente a la sequía que azota las diferentes regiones. Si bien el Ministerio de Agroindustria de la Nación anunció que en el primer trimestre de 2018 la producción de leche se incrementó en promedio un 14% con respecto al mismo período del año anterior, de acuerdo a las estadísticas que surgen del Sistema Integrado de Gestión de la Lechería Argentina (Siglea), referentes del sector en Entre Ríos aclaran que la realidad no se condice con las estadísticas y advirtieron su preocupación por la situación adversa que atraviesan.

Si bien los datos recabados por la Dirección de Ganadería y Pesca, dependiente de la Secretaría de la Producción de la Provincia, se darán a conocer la próxima semana, desde la cartera adelantaron que en el territorio entrerriano «la producción bajó». Al respecto su titular, Exequiel Albarenque, señaló a UNO: «Al muestreo de producción y precio lo estimamos a partir de la recepción de datos que nos llegan de nueve industrias entrerrianas que reciben leche y de 400 tambos. En la Secretaría se están procesando los datos del primer trimestre de este año para Entre Ríos, pero podemos adelantar que hoy, en base a la medición que tenemos ponderada, la producción en la provincia disminuyó un 15%».

El funcionario explicó que la producción entrerriana compone solamente el 3,5% de la nacional, y por eso esta reducción no incide en el resultado: «Esa es la explicación de porqué bajamos y no se ve reflejado a nivel nacional. El 90% de la producción nacional se concentra en Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires», dijo, y aclaró que la comparación que hace el Ministerio de Agroindustria se realiza respecto del primer trimestre de 2017, cuando las principales provincias lecheras atravesaban una situación adversa debido a las inundaciones que entonces azotaron a las zonas tamberas: «Si bien las cuatro principales provincias lecheras estamos en emergencia por sequía, se está comparando el primer trimestre de este año con igual período de 2017, cuando estas zonas estuvieron bajo agua y bajo emergencia por inundación. Fue más grave la inundación que la sequía, y eso explica porqué trimestre contra trimestre aumenta la producción de leche: se está comparando contra un período que fue muy malo».

Lejos de mostrarse optimista, comentó que el lunes mantuvieron una reunión con la Dirección General de Lechería de la Nación, que depende del Ministerio de Agroindustria, en la que participaron representantes de las provincias de Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Entre Ríos, Salta y Santiago del Estero, las cuales conforman el Consejo Federal Lechero, donde manifestaron las cuestiones que afectan y preocupan al sector: «Expusimos todos estos temas, aparte de las dificultades actuales por la sequía, por la emergencia agropecuaria, por el precio y por la asimetría que hay entre producción, industria y comercio».

En referencia a la sequía, indicó que si bien hoy los productores tienen reserva de granos o de alimento balanceado, no disponen de pasturas, y mencionó: «Están reemplazando ese pasto con alimento balanceado o con otra forma de alimentación de la vaca a través de ensilado, y se están consumiendo las reservas. Todavía no hay manifestación, pero se van a quedar sin reservas para el período invernal y entonces se va a ver más acentuada la baja o se va a dar un amesetamiento de la producción». En este sentido, graficó: «Si la vaca antes comía 3 kilos de alimento balanceado, ahora que falta pasto el tambero debe darle 6 kilos. Cuando se hace una presupuestación forrajera, se basa en el período de alimentación, que empieza en abril y termina a fines de agosto, son cuatro meses; y la realidad es que se empezaron a comer esa reserva en febrero y le va a faltar esa comida a la salida del invierno».

La situación se agrava si se considera que uno de los principales insumos para el alimento balanceado es el maíz, cuyo valor trepó ostensiblemente por su escasez, debido a la sequía y a la alta demanda. «El precio del alimento está desproporcionado con lo que vale un litro de leche. Lamentablemente ya llevamos casi un 50% de aumento del maíz en dos meses, que pasó de costar 2.500 a 3.400 pesos la tonelada. Y la previsión de los expertos en agronomía es que va a pasar los 4.000 pesos, porque no hay», confió Albarenque.

Por otra parte, el sector debe lidiar con la marcada diferencia de valores entre lo que cada productor recibe por litro de leche y lo que finalmente se vende manufactura en las góndolas de los supermercados: «El año pasado lo que se le pagó al tambero arrancó en 4,80 pesos y llegó a 5,50 en diciembre; la media da 5,30 pesos hace cuatro meses. A nivel país el precio por litro informado por el Ministerio de Agroindustria en marzo fue de 5,94 pesos, pero para nosotros está por debajo de eso, y no supera los 5,70».

 

Panorama adverso

Víctor Veik es ingeniero agrónomo especialista en producción lechera y productor de la zona de Maciá. Afectado por la situación adversa que provoca la falta de lluvias, analizó: «Depende del lugar, se está hablando de la peor sequía de los últimos 100 años. No pasa desapercibida para nadie, y encima pareciera estratégicamente ubicada para hacer el peor daño posible. Fueron prácticamente cuatro meses sin nada de lluvia, y para la provincia es un golpe importante porque no hay una producción que no esté afectada».

Veik también relativizó las cifras vertidas por el Ministerio de Agroindustria y sostuvo: «Se compara el primer trimestre de 2018 con los primeros meses de 2017, cuando Santa Fe y Córdoba sufrieron una inundación muy grande y estaban atravesando una situación muy grave. Por eso se advierte el recupero de producción, porque parten de un escenario que era muy negativo».

En alusión a la situación actual, sostuvo que «la parte más complicada la vamos a transitar en invierno, cuando vamos a sentir los principales efectos de la sequía, porque vamos a tener el problema principal que va a ser la falta de reservas. Los meses más bravos van a ser junio y julio».

El productor señaló que tendrán que comprar alimentos a precios más altos y advirtió que el panorama se agrava porque los productores «están muy ahogados financieramente y no disponen de recursos para salir a comprar balanceado».

En este contexto, indicó: «El principal inconveniente hoy es la sequía, que no nos deja producir lo habitual y que hizo subir el valor de los granos, porque hay poco alimento y se encarece muchísimo. Hoy en día además se está dando una gran liquidación de hacienda, ya que los productores están tratando de hacerse de algo de financiamiento para pasar el invierno y poder darle de comer a los animales que quedan en el tambo, pero como está todo el mundo vendiendo y nadie quiere comprar, los precios son muy bajos».

Si bien el gobierno provincial declaró el estado de emergencia –mediante el Decreto Nº 373 del Ministerio de Economía, Hacienda y Finanzas–, que rige desde «el 1º de marzo y por el término de 12 meses, conforme la afectación de los productores, para la producción agrícola, lechera, ganadera, citrícola, frutícola, hortícola, forestal y apícola de la Provincia de Entre Ríos, afectados por la escasez hídrica». Veik cuestionó el alcance de la medida, que establece «un Plan Especial Opcional de Facilidades de Pago para la cancelación de las obligaciones tributarias correspondiente al impuesto Inmobiliario Rural y Sub-rural, cuyos vencimientos operen durante el período 01/03/2018 al 31/08/2018», y aseguró: «Cuando uno habla de ayuda financiera para el sector, el productor no quiere que le regalen plata, pero siempre pasa en todos lo gobiernos que se acuerdan del campo solamente cuando hay que recaudar con los impuestos, sin embargo cuando hace falta que arreglen los caminos o pongan trifásica en el campo nunca están. Lo que hacen con la emergencia agropecuaria es darnos plazo para cancelar las obligaciones tributarias, pero nos las van a cobrar igual».

Respecto de las líneas de crédito anunciadas, manifestó: «Si bien dicen que sacan líneas de crédito para el sector, resultan accesibles solo para el 2% o el 3% de los productores. Lo mismo pasa con el CFI –que anunció financiamiento a sola firma por 100.000 pesos a tasa 0–, pero la realidad es que el cupo que hay para esa cantidad no alcanza para todos. Son ayudas que no son efectivas y la realidad es que en el sector estamos solos».

 

Producción regional

Según los datos aportados por la Dirección de Ganadería y Pesca de la Provincia, en Entre Ríos se produjeron en 2017 unos 25 millones de litros de leche mensuales, y se obtuvo una producción anual promedio de 285 millones de litros, que prácticamente está destinada al consumo interno.

Son alrededor de 600 los tambos registrados, pero de acuerdo a las estimaciones del organismo, en realidad funcionan 1.200.

«Paraná y Nogoyá son los departamentos con mayor cantidad de productores», mencionó Víctor Veik, y agregó: «A la cuenca lechera de la zona oeste de Entre Ríos la integran los departamentos Paraná, Nogoyá y Diamante, y a la cuenca este la componen los departamentos Uruguay, Gualeguaychú y Colón. Después hay tambos en el resto de la provincia, pero en menor cantidad».

Se trata de una actividad sacrificada, que no admite descanso ni los fines de semana ni los feriados, y que se inicia entrada la madrugada, aún con las cruentas heladas que se presentan en las zonas rurales en la temporada invernal, y que está a merced de las inclemencias del tiempo, que en los últimos años vienen castigando fuertemente al sector. Para poder sostenerse con la actividad, Veik analizó que una familia tipo necesita contar con un tambo capaz de generar 1.000 litros de leche diarios: «Es muy variable y hablamos de un tambo familiar con campo propio y sin empleados para poder subsistir y poder hacer estudiar a los hijos».

«Una vaca produce entre 18 y 20 litros de leche por día, pero el problema que tenemos hoy con la baja en la cantidad de alimentos y demás es que estamos un 40% o un 50% por debajo de esa producción», lamentó, en medio de un contexto adverso que parece no dar tregua al sector. (UNO)

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