La pobreza alcanzó al 32,3% de las personas durante los primeros seis meses de 2026, después de haber cerrado 2025 en 28,2%. La indigencia también aumentó, del 6,3% al 7,5%, según los datos oficiales difundidos este jueves.
La pobreza subió al 32,3% y afectó a cerca de 15 millones de personas en el primer semestre de 2026 en los 31 aglomerados urbanos que releva el Indec. El dato interrumpió la tendencia descendente de los últimos períodos: en el segundo semestre de 2025 había sido del 28,2%. La indigencia, en tanto, pasó del 6,3% al 7,5%.
La comparación entre ambos semestres mostró un aumento de 4,1 puntos porcentuales en la pobreza y de 1,2 puntos en la indigencia. Frente al primer semestre de 2025, cuando la pobreza había alcanzado el 31,6%, el nuevo registro también fue 0,7 puntos más alto.
La medición surge de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). El índice de pobreza identifica a las personas cuyos hogares no alcanzan a cubrir con sus ingresos el costo de la canasta básica total; el de indigencia, a quienes no llegan a cubrir la canasta básica alimentaria.
En términos de hogares, el 24,4% quedó por debajo de la línea de pobreza, mientras que el 5,6% no logró cubrir siquiera la canasta básica alimentaria y quedó en situación de indigencia.
El freno de la baja y la explicación del Gobierno
El aumento ya había sido anticipado por estimaciones privadas que advertían sobre un deterioro de los ingresos frente al costo de vida. En el texto difundido, especialistas vincularon el cambio de tendencia con la aceleración de la inflación y la pérdida de dinamismo en la recuperación del poder adquisitivo.
Desde el Gobierno atribuyeron el resultado al efecto de la inflación sobre los ingresos de los hogares de menores recursos y sostuvieron que se trataba de un fenómeno temporal. Según la explicación oficial recogida en el material, la presión sobre el dólar y la incertidumbre posteriores al proceso electoral habían incidido sobre los precios con rezago. El Ejecutivo afirmó que una nueva desaceleración inflacionaria permitiría retomar la baja de la pobreza.
Esa previsión dependerá de la evolución de los precios, las canastas básicas y los ingresos. Los especialistas citados en el informe advirtieron que la mejora del poder adquisitivo de los ocupados perdió fuerza desde el tercer trimestre de 2025, mientras persistían las dificultades del empleo asalariado privado registrado.









