El transporte de carga cuyo conductor fue secuestrado durante más de 12 horas fue llevado a Córdoba. Los denunciantes del asalto no pueden creer que todavía no haya imágenes registradas de su recorrido.
A casi tres días del asalto, no hay novedades sobre el camión de transporte de cereales oriundo de Entre Ríos, robado a 50 kilómetros de Rosario y transportado con el apoyo de un auto en el que llevaban a su chofer secuestrado hasta pocos kilómetros de la ciudad de Córdoba, donde se sospecha que estaría guardado. Los dueños del vehículo advierten demoras en la investigación policial.
El camión es propiedad de Matías Heffel, transportista de la ciudad de Hernández, en el departamento entrerriano de Nogoyá. Su conductor había llevado granos hasta la zona portuaria de Rosario, donde había descargado cerca de la medianoche del jueves. El chofer paró a descansar a un costado de la ruta 34 en el pequeño pueblo de Salto Grande, a unos 50 kilómetros de Rosario. Su itinerario continuaba el viernes de mañana hacia Santiago del Estero para buscar una nueva carga.
El robo y secuestro
A eso de las 6 de la mañana, mientras dormía, tres ladrones rompieron uno de los vidrios laterales de la cabina, abrieron la puerta y lo redujeron. Precintado y con la cabeza tapada con una capucha, lo pasaron a un Fiat Cronos de un color oscuro. Este es uno de los pocos registros fílmicos chequeados de un raid delictivo que se extendió por más de 400 kilómetros, incluso con idas y vueltas por la autopista 9.
El camión y el auto de apoyo tomaron la ruta 34 de regreso hacia Rosario. A unos 25 kilómetros, cerca de las 7 de la mañana del viernes, frenaron en Luis Palacios para desenganchar el acoplado y retirar el sistema de geolocalización del Iveco. La ubicación llamó la atención del dueño del camión, Heffel, quien le preguntó a su chofer con un mensaje de WhatsApp si tenía algún inconveniente, ya que la ruta que debía tomar era hacia el norte.
“Todo bien”, fue la respuesta corta, seca, que recibió. El celular ya era manipulado por los asaltantes, que tenían reducido al camionero en el Cronos. Cuando pasaba el tiempo y el camión no se movía –según el GPS-, el transportista Heffel confirmó que algo no andaba bien con su vehículo y su conductor y decidió llamarlo. Atendió uno de los ladrones:
– Devolveme el camión. Te doy una buena recompensa- empezó Heffel la conversación, al escuchar una voz que no era de su empleado.
– ¿Pero cuáto me vas a dar?- contestó el asaltante desde el auto.
– 15.000 dólares– ofreció el transportista de Hernández.
La propuesta pareció interesar a los ladrones.
– ¿Cómo va a ser ese encuentro? ¿Cómo vamos a hacer? –le retrucó el pirata del asfalto.
Según relató el dueño del transporte a AHORA, le ofreció transferir el dinero, pero en ese momento la llamada se cortó por falta de señal. Los ladrones con el camionero secuestrado avanzaban por la ruta.
Según el trayecto que reconstruye el dueño del Iveco, los asaltantes viajaron desde cercanías de Rosario casi hasta la entrada de la ciudad de Córdoba por la autopista 9. Volvieron por la misma ruta, ahora solamente en el auto, hasta el pueblo de Tortugas, a unos 120 kilómetros de Rosario. Allí liberaron al chofer (lo dejaron en el cementerio del pueblo) a las 6 de la tarde del viernes, casi 12 horas después de comenzar el asalto en Salto Grande.
¿Por qué habrían hecho semejante viaje de más de 400 kilómetros sin sacarse de encima antes al camionero? El dueño del transporte cree que los ladrones sospechaban que el Iveco tenía un segundo dispositivo de GPS y retuvieron al chofer preventivamente.
La ubicación probable
¿Dónde estaría el Iveco robado? Heffel está seguro de que se encuentra en algún lugar de Córdoba Capital o de Toledo, a unos 20 kilómetros de La Docta. Sospecha de que haya un grupo de gitanos atrás de la operación, que mostró ribetes profesionales en el rubro de la piratería del asfalto. Hubo una conversación muy sugestiva entre los ladrones. “¿A quién le llevamos el camión: a Chucky, a La Vieja o al Diego?”, preguntaron en un momento. Uno de los tres nombres corresponde a un hombre de la comunidad gitana conocido por moverse en el mercado negro de los motores.
El Mercedes Benz 1634 resulta ser muy valioso en el comercio ilegal y sus repuestos tienen mucha salida. Su dueño sospecha que el uso que piensen darle sea el conocido “emponchado”. Este modus operandi consiste en comprar un camión accidentado o muy dañado a muy bajo precio, removerle el número de chasis y colocárselo a un camión más nuevo, robado. Este vehículo sustraído se vende muy bien en el mercado y vuelve a la ruta con identificación aparentemente en regla, y el movimiento deja un gran margen de ganancia.
“Un trabajo que se sabe que hacen en Córdoba”, sugiere Heffel.
Demoras
Lo que no entiende el propietario del Iveco es la falta de avances en la investigación. Hizo la denuncia en la Policía de Salto Grande, donde empezó el asalto: una jurisdicción pequeña sin capacidad de emprender una pesquisa de esta magnitud. La investigación la llevaría la Policía de Investigaciones (PDI) de San Lorenzo. Según dijo el transportista, allí le dijeron que “recién el martes” (después del fin de semana largo) accederían a cámaras de seguridad de toda la traza que habría hecho el camión.
“Es un robo de camión con secuestro. El camionero está muy asustado, lo amenazaron de muerte a él y a su familia y le sacaron una foto al DNI. El camión pasó por peajes, estaciones de servicio, está lleno de cámaras. Podrían revisar antes”, lamentó Heffel.
Según repasó, en el recorrido tanto el camión -sin acoplado y con una lona suelta, es decir algo llamativo y fácilmente reconocible- frenó a cargar combustible en varias estaciones de servicio YPF, por lo menos en las de Pilar, Leones, Santa Bárbara y finalmente en Tortuga, donde abandonaron al chofer
¿Hay algún indicio que le dé mínimo sustento a la hipótesis del auto robo, con el chofer detrás? Heffel lo considera “imposible”. Defiende a su hombre como “camionero de toda la vida” y le tiene 100% confianza.
Por lo demás, el Iveco modelo 2014 no está asegurado contra robos.
Todo apunta hacia Córdoba, donde el dueño del camión espera que avamce la investigación policial. “Le preguntás a cualquiera que haya viajado a Córdoba y seguro le cobraron alguna infracción. Te olvidás las luces apagadas y te multan. Pero pasa un camión robado y no lo para nadie”, observa Heffel.
Ahora
















