Es lamentable ver como la imbecilidad de algunas personas supera en algunos casos todos los límites posibles y realizan acciones que solo para esta y algunos amigotes, puede resultar gracioso.

Lo sucedido el lunes por la madrugada en la Plaza General San Martín, ubicada entre calles Leguizamón, Estrada, Urquiza y Artusi, lo demuestra y lamentablemente, ninguna autoridad lo advirtió para aplicar sanciones que puedan educar a estos inadaptados y dar el ejemplo de lo que “NO hay que hacer”.

Un sujeto al volante de un vehículo utilitario color blanco, subió a la plaza y comenzó a circular velozmente en torno al Monumento del General San Martín, acción que no solo representa una simple infracción, sino que causa daños a las veredas y pone en riesgo la propia integridad física y de terceros.

Muchos podrán señalar que es una travesura que seguramente fue protagonizada por algún joven en estado de ebriedad, pero que no solo lo cierto es que deja demostrado que la estupidez no tiene límites y que lamentablemente, quienes tienen que sancionar, ni se enteraron.

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