La bajante del río Uruguay, que se encontraba ayer en los 3,18 metros, posibilita que la actividad portuaria recobre su ritmo habitual. En este marco, se produjo el arribo, después de un mes, del primer buque en los muelles inflamables, situados en cercanías de los silos y frente a la planta de YPF. Se trató del petrolero Filyoz, asignado para el transporte de combustible. La creciente, que trajo camalotes y un importante volumen de sedimentos, no causó inconvenientes mayores, aunque sí hubo que retirar –mediante seis bombas- una gran cantidad de agua acumulada en el subsuelo de los silos para evitar problemas de humedad en su interior.

Simultáneamente se restableció el servicio de balanzas y retomaron las tareas administrativas en las oficinas de la avenida Paysandú, que, durante la inundación, debieron ser trasladadas hacia otro espacio en virtud de los 30 centímetros existentes en la costanera, que impidieron acceder al predio. Para la semana entrante se proyecta emprender una limpieza más profunda en los muelles, a la vez que se trabaja para reanudar la operatoria con el Provincias Unidas mediante el embarque por contenedores. (La calle)

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